Autor de ‘La batalla de las pioneras’: “El fútbol femenino va de la mano en cuanto evolucione la sociedad”

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En abril de este año, la selección femenina liderada por Christiane Endler, alcanzó la clasificación al mundial de Francia, marcando la historia del grupo de seleccionadas y un antecedente más allá de lo futbolístico.

Fue en ese momento que Rodrigo Retamal se inspiró para escribir “La batalla de las pioneras”, libro que repasa los antecedentes históricos de una selección que muchas veces es opacada por distintos motivos. “Cuando Chile clasificó al mundial este año en la copa América, llegué a la casa y el comentario deportivo por la clasificación fue que esto habría sido un “proceso que se inició en 2008 con el mundial Juvenil que se disputó en nuestro país porque se repetía un grupo de jugadoras, pero no había más elaboración en el argumento. Por otro lado, conocía la historia de la selección de 1991, me pareció injusto que dejaran botadas a la generación anterior a 2008”, dice el autor.

“Cuando Chile ganó la copa América en 2015 todos dijeron que fue gracias por Claudio Bravo, Medel, Vidal etc, pero también de la generación anterior y hablaron de Zamorano y Salas, Caszely, Elías Figueroa, ahí si hubo un paso histórico, pero en el caso de las mujeres, dio la impresión que el fútbol femenino a nivel de selección nació hace apenas diez años, de ahí la necesidad de reivindicar a la primera generación”, agregó Retamal.

Lo anterior, tomó fuerza luego de concluir que las mujeres antiguamente lo pasaron mal a causa del prejuicio social que existía y por ello, al periodista le pareció injusto que ese grupo de jugadoras quedaran fuera de la historia.

-¿Cómo definirías la “batalla de las pioneras” a propósito del título del libro?

-Es una batalla, el proceso es diferente al de hoy. Cuando se dice que partió de cero es que, literalmente, partió de cero porque no había un campeonato, todas las jugadoras de 1991 eran madres o trabajadoras y además, debían batallar con el prejuicio.

No es tan sólo una batalla deportiva, también cultural. A ese grupo le tocó ser la primera selección femenina como tal, que participó en un campeonato oficial, que tuvo un trabajo con un cuerpo técnico destinado a la selección, ese es el sentido del título.

-¿Tienen los clubes responsabilidad en poner el fútbol femenino sobre la mesa?

-Los clubes debiesen tener un rol más activo, pero depende de cada equipo. Posterior a 1991, hubo muchos clubes que tenían selección femenina pero muchas veces era solo el nombre y el juego de camisetas, era problema de ellas conseguirse canchas. Los clubes, en general, no brindaban mucho apoyo, pero da la impresión que ha cambiado.

Al día de hoy hay clubes que lo toman enserio, otros que simplemente lo hacen por tener un equipo.

-¿Es la cancha un sector donde se demuestra el problema social?

-El fútbol femenino tiene la variante de género. Con el gesto de Beausejour -de usar en su camiseta el apellido mapuche- se demuestra que no es una actividad aislada de la sociedad, sin importar si eres izquierda, derecha o centro, el fútbol es parte de la sociedad.

En la actualidad hay una actitud discriminatoria con las mujeres donde las mujeres sufren el alto precio de las isapres o por hacer la misma pega le pagan menos, si hay discriminación a las mujeres en la sociedad obviamente el fútbol va a resentir eso entonces, el desarrollo del fútbol femenino va de la mano en cuanto evolucione la sociedad, no es tan solo algo deportivo. Mucho es lo que se tiene que avanzar culturalmente todavía.

-¿Cómo defines la responsabilidad de los equipos?

-En lo deportivo, el campeonato interno se puede mejorar o hay que ver que tan enserio se van a tomar los clubes esta obligación de tener un equipo femenino. Hay un argumento que el fútbol femenino no vende y justamente está el ejemplo de Javiera Grez, ella es de Lontué, comuna de 25 mil personas y en su cuenta de Instagram tiene 40 mil seguidores, es decir, más personas en redes  que habitantes en su comuna, eso algo te dice pero también falta la visión, sacarse la venda pero todo eso va de la mano con la sociedad.