Momento de hacer un análisis del papel del hincha en la actual campaña del elenco curicano. Lee la columna de opinión aquí.

Curicó (Sergio Coilla / Curicó Albirrojo) – 15 años estuvo Curicó Unido en Tercera División. Yo no lo viví, pues pisé “La vieja Granja” por primera vez recién en 2007 en una difícil campaña. Pero los que me han contado, siempre coinciden en que no fue grato. Para nada.

Llamaba la atención que cuando la institución estuvo a punto de desaparecer, iban pocos al estadio. Sin embargo, en su renacimiento, fueron miles los que se acercaron al viejo coliseo a ver cómo un equipo que no tenía las portadas de los diarios de Santiago hacía torneos buenos o malos, perdiendo de manera increíble la posibilidad de ascender a Primera B. Sin embargo, siempre estuvo ese gran grupo de seguidores que acompañó al club en las buenas y en las malas.

Así es el hincha de Curicó Unido. No abandona, porque nació en la derrota. Creció sorprendiéndose cada vez que se lograba una victoria, y se arraigó más al club incluso cuando el Curi ganaba. No era costumbre, y así nació la frase “Soy del Curi aunque gane”.

Incapaz de lanzar gases pimienta a sus jugadores como los hinchas de Boca, capaces de abandonar cobardemente a sus guerreros para que pierdan una llave de Copa Libertadores ante el archirival de toda la vida. O como todos aquellos que cometen alguna atrocidad cuando el elenco de sus amores va perdiendo. Esa no es la característica del curicano.

Hoy, tras 12 fechas del torneo de Primera División en el cual el Albirrojo está por segunda vez en su historia, me llama la atención ver cómo muchos putean a los jugadores y al entrenador por “no correr en la cancha”. Por “no querer la camiseta”, o por “no dar la vida”. Se nota que no saben lo que es estar durante años en los potreros, reclamando cobros arbitrales que nunca existieron, y viendo cómo algunos preferían salir de carrete y llegar borrachos a la cancha.

Ayer, por ejemplo en La Florida, tras el segundo gol los cerca de 1.000 hinchas de Audax cantaban “Son de la B”. Pero al mismo tiempo, en la galería norte los 500 curicanos gritaban, saltaban, y armaban su propia fiesta enviándole aliento a los -a esa altura- nueve jugadores en cancha. Ese es el verdadero hincha. Ese es el curicano que ama su tierra, que ama lo que le pertenece, que ama a su club.

No les niego que esta campaña -por diferentes motivos- no ha sido la mejor.  No culparé a nadie, pero a tres fechas del final no creo que sume el putear a los jugadores o al técnico. Tengo fe, aunque esté difícil. Porque ganando los dos juegos de local que quedan, las posibilidades de mantener la categoría y no caer en la Liguilla de Promoción son altísimas. Más aún, considerando el famoso sistema de los promedios en el cual una victoria albirroja lo hace subir más de algún puesto en la tabla del coeficiente de rendimiento.

Los invito a apoyar, a aplaudir pase lo que pase en el encuentro frente a Huachipato, a evitar las groserías y a criticar constructivamente. Nuestros guerreros son personas tal como nosotros. Tienen hijos, familias, y por sobre todo sentimientos, y me consta que referentes históricos de este equipo como Alfredo, Martín, el Santa, o Riquelme, están completamente comprometidos por sacar esta tarea adelante.

Por último, no olvidemos que son la base del plantel que durante más de 20 partidos no supo de derrotas, y nos sacó de la Primera B por segunda vez en 44 años de vida. ¡Arriba, Curi!

¡Comparte!Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on TumblrDigg thisShare on StumbleUponBuffer this pageShare on RedditPin on PinterestFlattr the authorEmail this to someone