Hinchas: El corazón de Curicó Unido

Grandes hinchas y dirigentes

MARGINALES (2)

Curicó Unido no solo se forma de jugadores y dirigentes. Este club ha destacado por ser una familia, desde sus inicios distintas personas aportaron para el crecimiento del club y así también, lograron pasar a la historia del equipo y ser parte también de la memoria de todos los que iban a La Granja.

Actualmente el cuadro curicano cumple 42 años y Curicó Albirrojo quiere homenajear en su sitio a aquellos hinchas que han pasado a la historia de este singular equipo.

La historia curicana relatada en el libro “Pídeme la luna: 35 años de Curicó Unido” escrito por Leonardo Salazar, junto con relatar los inicios del club, menciona, bajo el título “trabajador hormiga” a algunos fieles seguidores que no solo asistían al estadio sino que además, ayudaron para que el cuadro se convirtiera en lo que es hoy.

En las páginas del libro, el primero que destaca es Osvaldo Arcos. En su vida profesional destacaba por ser funcionario de la Casa Amarilla, paralelamente en su vida de hincha, era el encargado de organizar los viajes cuando los albirrojos jugaban de visita. Pese a ser talquino, su amor por la banda sangre lo llevó a integrarse al comité Amigos de Curicó Unido en 1977, cuatro años más tarde ingresó a la directiva del club cuando este bajó a Tercera División.

Tanta fue la motivación para sacar al plantel adelante, que albergó en su hogar a un grupo de jugadores, también, habló con una gran cantidad de empresas para buscar auspicio. Su vida albirroja se extendió por más de 20 años y fue así como este trabajador, el año 1987 sacaba sus mejores pintas para acompañar al club y luego convertirse en director de la comisión de propaganda y espectáculos cuando no existía motivación de sus pares.

Así como Arcos dejó su huella en el club, Juan Osvaldo Farías también lo hizo. El “JO” destacaba por su amor curicano que lo llevó en muchas ocasiones a dejar los pies en la calle. Cuando faltaba plata para que el club creciera, este hincha hacía colectas para lograr que el equipo asistiera a sus partidos de visita. Farías no solo aportaba para juntar las monedas, sino que aprovechaba su tribuna en las radios para motivar a los curicanos y que estos fueran al estadio. El locutor no se quedaba ayudando fuera del equipo, sino que también, cuando existían crisis siempre estaba ahí. El año 1979, el “JO”era el relacionador público entre los hinchas y el club, vínculo que significó que Curicó Unido siguiera adelante. Se volvió el seguidor más fiel del club, sus relatos llegaban a todos los rincones donde hubiera una cancha, siendo muchas veces el único hincha en las tribunas, además de ser quien organizaba la “Curiton”.

Todos los hinchas que hemos ido al estadio sabemos de él, o por lo menos reconocemos su voz. Farías actualmente, se dedica a relatar en La Granja las formaciones de los clubes y animar los entretiempos con el sorteo de las rifas internas, dando muestra de toda una vida dedicada al club de sus amores. 

El toque femenino

Si pensaban que el fútbol era solo para hombres se equivocaron completamente. Si hay alguien que tiene kilómetros en su cuerpo siguiendo al “Curi” y que es conocida por todo el mundo albirrojo es Edith Véliz. Querida por todo el equipo, curicana de tomo y lomo y con una vida dedicada al club. Hace algún tiempo, diario La Prensa habló con la “Tía Edy”, donde recordó su enamoramiento con el club cuando este llevaba el nombre Luis Cruz Martínez. El desaparecido cuadro, levantó el trofeo de Copa Chile el año 1962, época en que un pequeño grupo de personas se encantaba con el fútbol curicano. Sin duda, esta hincha no solo adoptó al “Curi” como un amor más, sino que como un estilo de vida. Reconocida por todos los amantes del club como una apasionada que las ha hecho todas en la historia albirroja. En sus inicios, estaba presente en cualquier iniciativa que se relacionara con el club, armando y organizando reuniones, fue mamá y a sus hijas les heredó el amor por Curicó Unido. En el diario, señaló que muchas veces su familia se pone celosa porque no ve impedimento para ir a donde esté jugando su amado Curi Curi.

Se considera amante de las galerías y querida por la banda Marginales, quienes confiesa, le hacen caso cuando viajan. Pese a los retos por algunas conductas específicas, su cariño a ellos siempre está intacto. Tal es su amor por el club, que el programa “Hincha: pasión sin límites” del Canal del fútbol (CDF) le dedicó una de sus ediciones.

Pero no solo la “Tía Edy” sacaba la cara por las mujeres. Hortensia Correa era su gran partner en los inicios del club. Ambas cooperaban en lo que era necesario y consiguieron muchas cosas que significaron que Curicó Unido perdurara en el tiempo. Correa tuvo que alejarse de los pastos de La Granja a fines de los 90 por temas de salud, mientras que Véliz aún está presente en su segunda casa, cada partido de local está a cargo de las ventas de las rifas internas, mientras que de visita, disfruta su faceta favorita, la de hincha.

 Desde el cielo

C. D. P. Curicó Unido,  como toda gran familia, tiene seres queridos en el cielo. En este caso, sin duda alentando al club desde otra tribuna. Se trata de quizás uno de los hinchas y dirigentes más importantes que ha tenido la banda sangre en su historia. Corría el año 1999 y el club pasaba por quizás una de sus mayores crisis, esta vez las deudas no solo eran municipales sino también de la ANFA. De no mejorar la situación económica, el plantel desaparecería. De ahí salió la imagen de Mario Muñoz, que en ese entonces figuraba con muy poco apoyo en el club. En ese entonces, Muñoz decidiría que el cuadro curicano entrenara en Santiago.

En aquella época, destacaba el poco entusiasmo que había por parte de los curicanos. Y fue ahí donde este hincha presidía todas las comisiones que fueran necesarias, prácticamente estaba solo. Luego de numerosos intentos Curicó seguía creciendo, cada vez asistían más personas al estadio y así, formaron “Marginales”, quienes llegaban a La Granja con bombos y lienzos. Por su parte, la directiva tomaba forma y Muñoz encontró apoyo en Benjamín González y Julio Ode, que junto a otro pequeño grupo lograron sacar al equipo adelante cubriendo las deudas con las que figuraba. Tanta fue la ansia de que los albirrojos siguieran con vida que hizo de todo, desde dirigente, pasando por Vice presidente y hasta DT en una ocasión. Su hijo, Damián Muñoz también estuvo vínculado al club, pero como jugador.

 La droga que no tiene cura

Curicó Unido, al igual que cualquier amor lleva a hacer locuras. Si hay alguien que destacó por eso fue Segundo Díaz Muñoz. El “Yiyo” fue parte de Marginales presenciando numerosos partidos de la banda. Su “locura” más grande la realizó el año 1984 cuando recorrió cerca de 600 kilómetros de ida y vuelta en bicicleta por ir a ver al Curi. A los 45 años, fue encontrado muerto en el Cerro Condell, lugar donde quiso acabar con su vida colgándose de un árbol. Una vez más, la hinchada demostró la familia su unión y lo acompañaron hasta el cementerio donde expresaron su cariño con un sonoro y fuerte “curi-curi”.

Otro hincha querido por sus pares que dejó esta vida para alentar desde el cielo es Richard Cáceres Cortés. Más conocido como “Tana”, este curicano es recordado por sus compañeros y sigue presente en la memoria curicana, tanto así que frente a la conocida “plaza del barrio” está estampado su rostro. No solo lo acompañaron en cada viaje y partido del club, sino que también se hicieron presentes en su funeral, donde hicieron una verdadera fiesta albirroja en su honor. Sus amigos, conocidos e hinchas asistieron con sus bombos y banderas para despedir a Cáceres.

Hinchas comprometidos con Curicó

Desde que se iniciaron los planes para remodelar el estadio La Granja existió una serie de contradicciones por la cantidad de butacas, dando vida a una junta de firmas que debían llegar a 12 mil, las cuales superaron esta cifra alcanzando las 35 mil.

Pese al compromiso por parte de los curicanos la polémica no solo quedaría ahí. La ilusión se iba cuando se informó que la remodelación del estadio se haría en dos facetas, de las que solo se realizó una, siendo beneficiados los del sector de codos, tribuna y marquesina.

Al ver el poco compromiso de las autoridades, se creó la iniciativa “Y la otra mitad cuando?” donde Gerónimo Herrera inició una serie de acciones para denunciar esta situación. Por medio de una página web con el mismo nombre, subía notas de diversas campañas, declaraciones de políticos que se habían comprometido con la causa. Junto a él estaba Miguel Gamboa Santelices, otro curicano comprometido con la iniciativa.

Pese a sus esfuerzos y a la motivación que ha existido por parte del pueblo albirrojo, han pasado años y aún no hay respuestas claras ni soluciones concretas.

Otro curicano comprometido con la ciudad y el equipo es Leonardo Salazar. El periodista decidió el año 2007 dar a conocer la historia del club que en ese entonces, cumplía 35 años. El “Leo” quería que los hinchas conocieran las anécdotas, los problemas que hubo para mantenerse en el tiempo que finalmente, se superaron gracias a la gente.

Sin duda, la familia albirroja destaca por su unión, en cada momento y a lo largo de la historia ha contado con hinchas comprometidos que hasta el día de hoy siguen al “Curi-Curi”. Tal es el amor que tienen para expresar, que hasta los jugadores que pasan por el club tortero quedan encantados por el compromiso y pasión de los curicanos, quienes asisten al estadio cada fin de semana sin importar resultados ni distancias, solo buscan ver al club en la cancha.

POR: SOFÍA NAVARRO MARTÍNEZ

FOTO:  JUAN GONZALO GUERRERO LOPEZ.