Valores, principios, gestos, gustos o maneras de hablar, son rasgos que uno puede adoptar de su padre sin darse cuenta. Compartir el amor por un club, es sin duda una de las mejores cosas que nos pueden pasar. Vivir, festejar, sufrir por el Curi, es único. ¡Felíz día, viejito!

HINCHAS Y SUS PAPÁS PADRES
Hinchas en La Granja. | (Foto: Gonzalo B. / Curicó Albirrojo)

Cada vez que un bebé nace en Curicó comienzan las disputas familiares por ver de qué equipo será el nuevo integrante. El tío le regala una camiseta, un amigo se inclina por la opción del club de sus amores y el cerebro del/a pequeño/a comienza a sufrir presiones y desconcierto para elegir su pasión.

“El amor por Curicó Unido lo heredé de mi papá”, es una frase que más de uno puede usar. El abrazo de gol más sentido, más fuerte, ese que al sólo recordarlo te pone la piel de gallina, es el que te das con tu papá. En el cerro, en galerías, codo, marquesina, o quizás en tu casa. En realidad donde sea. Ese abrazo cargado de fervor y de amor. Amor por la Albirroja y por el que te hizo vestir los colores más lindos del mundo. Tu papi.

Y así es cómo “la herencia” va pasando de generación en generación. Y como tu papá te llevaba a la cancha, un día te das cuenta que eres tú el que está llevando a tu hijo a las faldas del cerro Condell. Y así sigue, porque esa pasión no muere nunca, este amor es inmortal. Y siempre que lo pienses, va a ser gracias a él. El de los mil abrazos iguales y distintos al mismo tiempo. Tu viejito. Hoy es su día. Tienes millones de motivos para agradecerle. Y recuerda que esa Banda roja que te cruza el pecho y te llega hasta el alma, te la dejó él.

¡Feliz día papá, les desea todo el equipo Curicó Albirrojo!

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