Sofía Navarro analiza la actualidad de la Albirroja, que la mantiene en la parte baja de la tabla de ubicaciones.

Curicó (Curicó Albirrojo / Sofia Navarro Martínez) – Y si, Curicó Unido en la cancha es lo más parecido a la popular canción de Chico Trujillo, esa que dice “¿que le pasa, que le pasa a mi camión? ¿Qué le pasa, qué le pasa que no arranca? Con tan buena, con tan buena conducción…

Si miramos para atrás Marcoleta sabe de conducir. Los dos históricos ascensos fueron gracias a su trabajo, pero no hay que olvidar el descenso de 2009 luego de perder la liguilla frente a San Luis en San Fernando.

Pero hoy es un Curi distinto. Uno que complica y se mete, que corre, que tuvo de cabeza al plantel más caro del torneo como lo es Universidad de Chile, el mismo que generó comentarios como “te vi pedir la hora frente a Curicó Unido” cuando se jugó con Católica y que además -vale la pena mencionar- las redes sociales reconocieron al hincha albirojo por ser de los pocos que llenan el sector visita de San Carlos.

Pero algo pasa, y es simple, falta el gol. Esa anotación que se le vendió al hincha cuando escuchó el nombre de Gabriel Vargas como contratación, ese gol que nunca llega y no se explica, ¿mala suerte? Nadie lo sabe.

El hincha no se rinde porque sabe que no es porque el Curi juegue mal. Amigos de equipos rivales lo dicen y nosotros que somos testigos lo sabemos. Lo único que pido desde esta tribuna es dar fin a los triunfos morales, dar fin al ‘igual jugamos bien’, eso no sirve en la tabla, no sirve para salvar la categoría, sirve de un consuelo, un triste y pobre consuelo.

Nuestro club está para cosas grandes, para seguir teniendo de cabeza al rival como lo ha hecho, si, da rabia porque sabemos que es injusto, pero aún estamos a tiempo. El equipo no es el problema, si lo fuera, el panorama en copa Chile sería muy diferente.

Equipo, jugadores y cuerpo técnico, el hincha del Curi confía pero está aburrido de ver como entregamos los puntos al rival, insisto, queremos gritar Gol, pero ese que sale del corazón, como los albirojos sabemos su sabor. Porque la historia ha sido de esfuerzo y merecemos defender nuestro puesto en la categoría de lo más grandes.

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