¡VIVA, FRANCO BECHTHOLDT!

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Viva Franco Bechtholdt. De esos jugadores que nos hacen cambiar la manera de la que afrontamos psicológicamente los partidos. De esos que vimos darlo todo en la cantera, sin saber qué sería de ellos en su futuro.

Que viva el Cachi, el polifuncional que tiene una de las pocas copas de Curicó Unido tatuadas en su piel, siempre con la certeza de que somos el Curi, que nos cuesta el doble, y que todo requiere de un triple esfuerzo cuando llevas la banda diagonal pegada al pecho.

Que viva el defensor o el acompañante de Martín. Usted elija cómo lo prefiere en las oncenas del Albirró. Que viva ese tímido joven que debutó en Temuco una noche fría de 2012 bajo las órdenes de un tal Pablo Abraham. Que viva el hijo de Carlos, a quien vio campeonar en 2008, y por quien decidió seguir escribiendo la historia de la dinastía Bechtholdt en la institución.

¡Viva, Franco! El albirrojo cuya manera de correr y cabecear es sumamente diferente a los demás. El esforzado, el de las barridas exitosas, y merecedor de aplausos unísonos en La Granja.

La ovación es para el mayor de los hermanos Bechtholdt. El de los goles de cabecita a Magallanes en el Nacional en una semifinal de la B, a Iberia en una Granja a medias, o al que lo sigue dando todo en el sintética de La Calera, en 2019, a pesar del marcador en contra.

De esos soldados que nos llevamos a la guerra, porque allá vamos y la queremos ganar. Queremos Cachi para rato. Queremos a este referente para rato vistiendo el manto sagrado.

La revancha espera agazapada, Cachi. La revancha nos espera a ti, tus compañeros, y a los hinchas. Y te prometemos que tarde o temprano la vamos a encontrar. Juntos. Porque somos Curicó Unido. ¡Que viva Franco Bechtholdt! ¡Y que viva el Curi!